ESPECIFICACIONES:
Ref. : TRRC-56
Sección : TERRACOTAS
País : COSTA DE MARFIL
Etnia : AGNI
Época de la Pieza : Siglos XIII a XIX
Materiales / Técnica : Arcilla blanca
Altura : 33.00 Cm.
Anchura : 12.00 Cm.
DESCRIPCCIÓN:
1 Para los Agnis del reino de Sanwi los antepasados son elevados al rango de divinidad con el nombre de mà, nombre que también reciben las pequeñas estatuas de terracota que les representan. Como en la mayoría de los pueblos animistas africanos el ser humano no muere, sólo su cuerpo vuelve a la tierra de la que procede y el espíritu pasa a otra dimensión, pero para algunos Agnis su espíritu se reencarna en una mujer de la etnia. Y es también una mujer, la hechicera, quien modelaba estas mà o representación de los difuntos. En otros tiempos se celebraba un día semanal de fiesta en honor de los mà o muertos vivientes.
Estas estatuillas mà eran colocadas sobre las tumbas o depositadas en un lugar alejado del poblado y recibían alimentos y libaciones y sangre de víctimas de los sacrificios para salvaguardar la vida de las mujeres que las habían fabricado. Eran lavadas una vez al año.
Cuando un soberano moría se sacrificaban numerosas víctimas humanas, además de sus esposas y concubinas, esclavos y esclavas para que le sirviesen en el más allá.
Las mà o bà estaban dedicadas al culto a los antepasados al ser el receptáculo del espíritu del ancestro divinizado. Se modelaban delante del cuerpo presente del difunto acompañado por los lloros de las plañideras. Los mà se iban amontonando y eran alimentados el día de la fiesta semanal. Estas costumbres al igual que los sacrificios cruentos cesaron en el año 1901. Según el especialista B. Holas las distintas informaciones de las que se disponen sobre el tema son bastante contradictorias.
Estas figuras han aparecido en distintos lugares del antiguo reino de Krinjabo, cerca de Aboisso. Parecen datar de los siglos XVI a XIX. En su mayoría han aparecido solamente cabezas con signos de que los cuerpos se han ido rompiendo. En otros casos fueron, en su tiempo, deliberadamente separadas del cuerpo. Son muy pocas las piezas que se han conservado enteras y muchas de ellas con roturas o desconchadas. Nos encontramos ante una mà de elegante factura adquirida en Abiyán a mediados de los años sesenta del pasado siglo.
Representa a un personaje femenino con pechos incipientes, sin duda una joven iniciada perteneciente a la nobleza, con escarificaciones rituales en el rostro. El cuerpo es cilíndrico, ensanchándose a nivel de los pies. No presenta brazos ni piernas, unas manos desproporcionadas salen directamente del tronco. El cuello anillado, como corresponde al canon de belleza en las mujeres de muchas etnias africanas. La estatuilla sufrió una rotura en su traslado desde Abiyán. Bonita pátina gris producida por el tiempo.
LOCALIZACIÓN