Máscaras de pequeño tamaño llamadas también de “San Cristóbal”. Son empleadas por los viajeros que viajan al extranjero o fuera de su región. Van cosidas a un trozo de tela y se llevan atadas a la espalda, a la altura de la cintura. A veces se guardan también en la maleta o entre las ropas. Suelen ser copia de las máscaras familiares. Protegen contra eventuales accidentes. Sirven para identificarse y ser reconocidos como miembros de una etnia determinada. Son generalmente copias de las máscaras familiares y participan como testigos en las ceremonias de iniciación. Cuando hay problemas de alojamiento esta máscara siempre pone en medio del camino a algún conocido que resolverá el problema. En las fechas rituales su portador presentará ofrendas y libaciones a estas máscaras. Tiene tres funciones: Protege a su portador, facilita el alojamiento y recibe las ofrendas de su poseedor.
Curiosa mascarilla de color dominante rojo y negro, blanco y ocre. Las orejas, color ocre, despegadas hacia adelante destacan sobre el rojo. Dos cuernecillos negros sobresalen a los lados de la frente deejando e medio una especie de moño ovoide de rayas blanquinegras. Las mascarillas, y las máscaras, de barro cocido son extremadamente raras dada su fragilidad.