ESPECIFICACIONES:
Ref. : MCYC-24
Sección :
País : NIGERIA
Etnia : YORUBA
Época de la Pieza : Mediados del siglo XX o anterior.
Materiales / Técnica : Madera y pigmentos.
Altura : 31.00 Cm.
Anchura : 22.00 Cm.
DESCRIPCCIÓN:
Se cree que el origen del culto Geledé tiene lugar con ocasión del paso mítico de la sociedad matriarcal a la sociedad patriarcal, que habría provocado la cólera de las mujeres. Para aplacarlas y honrar a Lya Nla, la madre primordial y a todas las antepasadas se iniciaría lo conocido como culto Geledé. Es la única sociedad yoruba dirigida por mujeres.
Las hechiceras y sacerdotisas pueden influir benéfica o maléficamente en la sociedad. Estas mujeres pertenecen a una sociedad secreta femenina formada por madres del pueblo. Para atraer su favor y que sean favorables a la sociedad hay que honrarlas con bailes y cantos en la ceremonia Efe, en la que participan las máscaras Geledé destinadas a neutralizar las energía negativa de las awo sya wa, “nuestras madres” que dicen los yoruba y canalizar todas las energías positivas con el fin de obtener beneficios para la comunidad.
Inyala es la gran hechicera, la primera mujer con poder sobre la vida y la muerte.
El portador de la máscara gelede no tiene que ocultar su identidad. Esta máscara parece datar de finales del siglo XVIII. El Gelede es un culto consagrado a la fertilidad que puede durar varios días, con el Efe o ceremonia nocturna y el Gelede o ceremonia diurna, en las cuales se expresa las máscaras bailando, cantado o intercambiando réplicas y discursos.
Estas máscaras danzan en las ceremonias fúnebres por la muerte de un miembro de la sociedad o con motivo de las fiestas lúdicas anuales que celebran la fertilidad como garantía de prosperidad.
Podría tratarse al mismo tiempo de una representación del dios Eshu, conocido también bajo el nombre de Legba es un dios mensajero. Es una divinidad intermedia que puede manifestarse de muy variadas formas, lo que le ha valido el nombre del "dios de las mil formas". Es el dios de los caminos, de las encrucijadas, del destino, es él quien abre y cierra las puertas tanto de las casas como las de los caminos de la vida. En este caso como una máscara sol con el cuerpo sin cabeza de un antílope, protector de las tierras. Es celebrado anualmente en el culto que lleva su nombre y en los santuarios en cuyos altares figuran unos bastones con una efigie que le representa.
LOCALIZACIÓN