ESPECIFICACIONES:
Ref. : EFM-94
Sección : ESTATUAS FEMENINAS
País : NIGERIA
Etnia : MUMUYE
Época de la Pieza : Primer tercio del siglo XX
Materiales / Técnica : Madera y pigmentos.
DESCRIPCCIÓN:
Los herreros mumuye esculpen unas estatuas femeninas, de forma longilínea y de madera pesada, llamadas iagalagana que son guardadas en chozas propiedad de las familias y confiada a uno de sus miembros que posea cualidades mágicas. Estas estatuas tienen poderes adivinatorios y protectores. Se utilizan durante las sequías y la estación seca para implorar las lluvias. Además de tener la facultad de atraer la lluvia intervienen en la resolución de conflictos pues son depositarias de la verdad y de la justicia. Su posesión refuerza el prestigio de sus propietarios.
Las estatuas mumuye han sido descubiertas hace muy pocas décadas al ser un pueblo prácticamente desconocido. En un principio se atribuyeron a sus vecinos los Chamba. Las Iagalagana están vinculadas además a las ceremonias con fines terapéuticos o profilácticos. Su figura es longilínea, con grandes lóbulos en las orejas que exageran los de las mujeres de la etnia y que al igual que los brazos caen pesadamente a los lados. La cabeza es proporcionalmente pequeña, principalmente en las figuras femeninas, con diminutos ojos, nariz y boca. Se tallan en madera pesada y densa. Los brazos van unidos formando una especie de arco abovedado a la altura del pecho, uniendo los hombros. En las estatuas femeninas, bajo este arco en relieve aparecen dos pequeños senos triangulares. Los brazos son muy largos y las piernas demasiado cortas. El arco escapular y el arco pelviano guardan una gran simetría.
Se tallan en madera pesada y densa. Su estética se caracteriza por largos brazos despegados del cuerpo a lo largo de un tronco rectilíneo y cilíndrico, van unidos formando una especie de arco abovedado a la altura del pecho, uniendo los hombros. Piernas corta y arqueadas, siguiendo la estructura de los brazos y peinado en cresta, de la que caen dos melenas, a modo de faldones, a ambos lados de la cara.
En las estatuas femeninas, bajo este arco en relieve aparecen dos pequeños senos triangulares. Los brazos son muy largos y las piernas demasiado cortas. El arco escapular y el arco pelviano guardan una gran simetría.
La función de estas estatuas gira en torno a cuatro usos particulares: la acogida y la custodia de la casa, la adivinación, la justicia y las prácticas curativas. Pueden, además, desviar las fuerzas malignas hacia otras personas.
Estas estatuas no representan a antepasados sino a espíritus tutelares. Se guardan también en los tsafi, bajo la custodia del adivino o del herrero.
Su tamaño puede varias desde unos pocos centímetros hasta cerca de dos metros.
Los cráneos de los antepasados, en donde piensan que reside el alma, se guardan en una choza, tsafi, del poblado en la que las familias les rinden un culto y les ofrecen sacrificios para atraerse sus favores y que les ayuden a tener buenas cosechas. Con esta misma finalidad celebran la danza dela Vaca. Junto a estos cráneos figuran estatuas esculpidas en su honor, pensando que su espíritu penetrará también en la estatua que una vez llevada a casa de sus propietarios protegerá a la familia.
Gran estatua de madera pesada. Pigmentación negra.
LOCALIZACIÓN