ESPECIFICACIONES:
Ref. : EFM-114
Sección : ESTATUAS FEMENINAS
País : MALI
Etnia : DOGON
Época de la Pieza : Siglo XIX
Materiales / Técnica : Madera y sustancias sacrificiales
DESCRIPCCIÓN:
Es la figura más venerada de África. Pero los antepasados no son los muertos. En África no se muere, se cambia de vida, de dimensión. Se pasa de la tierra de los vivos al mundo de los espíritus. El cuerpo vuelve a la tierra a la que pertenecen los humanos y el espíritu va al reino de los espíritus desde donde sigue actuando según sus cualidades hayan sido malas o buenas.
Pero para acceder al rango de ancestro hay que cumplir ciertos requisitos. No todos los que quitan este mundo se convierten en ancestros. Es imprescindible, durante la estancia en este mundo, haber tenido una conducta ejemplar en todos los aspectos de la vida social, religiosa y familiar y haber alcanzado el grado humano de madurez que se obtiene mediante el matrimonio y la procreación de una descendencia. El hombre soltero o sin hijos nunca alcanzará el rango de antepasado. Una vez muerto se requiere el cumplimiento de unos ritos funerarios y más tarde los ritos de levantamiento del duelo, procesos que a veces pueden durar varios años. Si el espíritu se separa de su envoltura carnal con demasiada rapidez puede quedarse a merodear por la casa y perturbar a sus moradores, incluso después del entierro. Razón por la que además del rito del fallecimiento se celebra otro, según las etnias, a los cuarenta días, para dar al fallecido una segunda oportunidad de acceder al mundo de los espíritus junto con los demás antepasados.
El antepasado o ancestro tiene una presencia real y activa en la familia y en poblado. Normalmente trata de ser favorable a los suyos interviniendo en los momentos más importantes de la vida social o religiosa, con la condición de que se porten bien con él, pues de lo contrario podría acarrearles muchas molestias y desgracias. Para atraer su protección y ayuda se le ofrecen sacrificios y ofrendas y, con frecuencia, se realizan estatuas, que desprenden una gran dignidad, que le representen y que son veneradas en los altares familiares o se encarnan en una máscara determinada durante las ceremonias. Estas estatuas o máscaras tienen un profundo carácter sagrado y se guardan al abrigo de las miradas de los profanos.
Si los ancianos inspiran un gran respeto en las sociedades africanas, pues la autoridad y el respeto se obtienen con la edad y sus consejos son indispensables para el buen funcionamiento de sus distintas instituciones, los ancestros inspiran un verdadero fervor, acompañado de cariño, respeto, devoción y temor. El antepasado ocupa un lugar superior al del descendiente vivo más importante pero inferior al de los dioses secundarios o genios de la naturaleza, todos ellos intermediarios de distinto rango ante el Dios Supremo o Dios Creador, al que el hombre no puede, por respeto, dirigirse directamente.
Estamos ante una figura de dimensiones importantes que conserva restos de su pátina sacrificial. Pechos generosos de la mujer que ha amamantado a varios hijos. El ombligo pronunciado, habitual en muchos lugares de África, resultado de u mal corte del cordón umbilical se ha convertido en símbolo de belleza femenina en numerosas etnias. Pátina muy antigua.
LOCALIZACIÓN