POLEAS Y TELARES

POLEA DE TELAR

POLEA DE TELAR POLEA DE TELAR POLEA DE TELAR POLEA DE TELAR POLEA DE TELAR

ESPECIFICACIONES:

Ref. : PLYTL-35

Sección : POLEAS Y TELARES

País : COSTA DE MARFIL

Etnia : BAULE

Época de la Pieza : Mediados del siglo XX

Materiales / Técnica : Madera y pigmentos.

DESCRIPCCIÓN:

Tejer es un oficio reservado a los hombres en la mayoría de las sociedades africanas, al igual que la alfarería a las mujeres. La mujer devana, hila o borda. El hombre teje. Es casi un oficio sagrado, un oficio de creación que requiere previamente el rezo de unas oraciones específicas. De los movimientos de las manos del tejedor, de su juego con las lizas y el batán, de su armonía entre la trama y la urdimbre surgen las formas y dibujos por él creados. Estos dibujos, en muchas etnias, como los Asanthi de Ghana y de Costa de Marfil, representan el rango social de sus portadores y nadie osaría ponerse una prenda elaborada con un tejido cuyo dibujo no corresponde a su rango.

Las bobinas de tejer se utilizan principalmente en los telares tradicionales del oeste africano. Son telares horizontales de doble lizo. Las bobinas están suspendidas de un marco (ver telares dogón)

Todas las bobinas tienen forma de “U” invertida y entre las patas de la “U” se inserta el eje en cuyo centro se fija el carrete acanalado por el que discurre el hilo. Algunas bobinas son verdaderas obras de arte.

 

El arte de tejer es evocado en muchas poesías africanas. Para los dogon el telar es la palabra y el sistemas organizativo del mundo está reflejado en el telar. Tejer y procrear es todo uno para los dogon. La palabra es el sonido producido por la fricción entre la polea y la lanzadera. Tejer, cantar, hablar, procrear son la misma acción. Acción de creación y de vida. Se teje siempre de día. De noche sería una ofensa y el tejedor perdería la vista. La belleza del oficio requiere ir acompañado por herramientas e instrumentos de trabajo bellos. Esta es la razón por la cual los estribos de las poleas o porta-bobinas de tejer y los telares están casi siempre bellamente decorados, porque la contemplación de un objeto bello inspira una bella creación.

La polea es la parte más bellamente decorada del telar y es la pieza que identifica al tejedor. Denota su buen gusto pues une el placer estético al trabajo.  El peine está formado por láminas de hojas de palma yuxtapuestas y sujetas por un bastidor de maderas, a través de las cuales pasarán los hilos. En la lanzadera, con forma de piragua, se inserta una bobina que gira alrededor de un alambre y sobre esta pieza se enrollará el hilo de la trama. Se tejen largas bandas de tela que posteriormente se cosen una junto a otra.  La mayoría de los tejidos obtenidos son a continuación decorados con un cálamo, pincel o tampón, con pigmentos tradicionalmente naturales.

 En la mitología dogon, relata la etnóloga Génévieuve Calame Griaule en “La palabra de los dogon” , el telar es una metáfora de la palabra primordial:

“Los dientes evocan el peine y la lengua, que va y viene sin cesar en la boca; la lanzadera y la polea de donde proceden los chirridos característicos del telar corresponden a la garganta y, más concretamente, al lugar de la laringe donde se forman los sonidos; las lizas del telar están representadas por la campanilla que sube y baja al hablar; las palabras son el hijo que el tejedor transforma en tejido”.

En el telar, construido a imagen y semejanza del universo, la polea está en el centro y se sitúa en la línea del horizonte del tejedor, frente a él.

La mayoría de los telares se refieren a las máscaras o representan estilizadas siluetas, cabezas de animales o cabezas y figuras humanas  finamente trabajadas que constituyen verdaderas obras de arte.

Esta polea representa ua cabeza típicamente baulé. 

LOCALIZACIÓN