MAGIA Y ADIVINACION
Los genios de la naturaleza, los espíritus de los antepasados, las potencias sobrenaturales y las distintas divinidades se manifiestan continuamente a los hombres, pero es necesario que éstos sepan interpretar estas manifestaciones. Los espíritus pueden conocer los misterios del mundo sobrenatural y como hay muchas cosas que escapan al conocimiento del común de los mortales y no es posible dialogar con los espíritus ni hacerles las preguntas adecuadas y menos aún establecer un contacto con ellos, se encargará a los adivinos que realicen estas tareas en su nombre, pues ellos sí están preparados y conocen las técnicas que les permiten establecer un contacto con los seres y las fuerzas del más allá.
Son numerosas y muy distintas las técnicas empleadas. Desde oráculos de todo tipo y ordalías hasta la adivinación mediante huesecillos de animales, pequeños palitos o simientes que según la disposición que adquieren sobre el suelo o el tablero al ser arrojados por adivino éste hará la interpretación pertinente. Los tableros yorubas llegan a ser verdaderas obras de arte. Conocidos son los oráculos baulé de ratones y la adivinación mediante las huellas dejadas sobre la arena por el zorro pálido de los dogón. El adivino ha trazado sobre la arena un complicado tablero con una serie de signos cabalísticos dispuestos según un orden establecido. Atraído por un cebo, el raposo pisoteará la arena durante la noche dejando unas huellas que serán interpretadas por el adivino. La lectura de las entrañas de los animales o de los signos producidos por las nueces de cola o los cauris dispuestos sobre las distintas bandejas adivinatorias o los movimientos de la llama de una vela son algunas de las numerosas formas de geomancia de uso habitual entre las sociedades tradicionales africanas. El adivino conoce la técnica que le permite hacer las preguntas correctas para poder leer e interpretar adecuadamente las respuestas.
El adivino es un personaje importante en las sociedades tradicionales, temido y respetado que se gana la vida con su trabajo. Normalmente es independiente a pesar de estar muy cerca de la corte de algunos reyes. Acudirán a él para todo tipo de consultas concernientes a la vida y a la muerte, la salud de los animales como de las personas, la fertilidad de los campos como de las madres, sobre los viajes, las guerras, la riqueza y la pobreza, todos los temas que puedan afectar al hombre o a la naturaleza son de su competencia. Es un psicólogo profundo, un conocedor de la naturaleza y de las virtudes medicinales de las plantas, de la astrología y muy especialmente de las mitologías. Goza de un gran prestigio. La adivinación y la magia están muy ligadas, es difícil saber en dónde acaba una y empieza la otra. La fuerza que se maneja en la práctica de la magia es sobrenatural pero no es sagrada. Se requiere una técnica y un ritual y al igual que en la adivinación son poderes y técnicas que se transmiten.
Para los pueblos animistas, la mayoría de las cosas, especialmente los elementos de la naturaleza, tienen un espíritu o un alma. Estos seres inmateriales, que participan de la divinidad, intervienen normalmente en la vida de los hombres. Su presencia y participación es constante en todas las actividades individuales y colectivas de la sociedad.
Para que estas fuerzas del más allá sean favorables a los humanos, hay que acudir a intermediarios dotados de ciertos poderes y conocimientos y acostumbrados a tratar con estos seres como son los adivinos, curanderos o sacerdotes, que en la mayoría de los casos suele ser el herrero, personaje temido y admirado por sus grandes poderes. Este especialista, sacerdote, médico o adivino, cura los males del cuerpo y del alma, ya que las enfermedades del cuerpo son causadas por espíritus malignos y las del alma se deben a perturbaciones infligidas por los espíritus que no han recibido las debidas atenciones.
Estos seres espirituales pueden ejercer sobre los vivos una influencia benéfica o maléfica según las atenciones u ofrendas que reciban. El adivino o curandero conoce las virtudes de las plantas y sus poderes curativos al tiempo que es especialista de las prácticas mágico-religiosas que le permitirán entrar en contacto con los seres del más allá y mediante los ritos oportunos sabrá captar las fuerzas positivas de los difuntos y de los genios de la naturaleza para sanar las enfermedades del cuerpo o del alma o mediante las prácticas adivinatorias encontrar el remedio a los males de su paciente.
Normalmente piden a su cliente que mande esculpir una estatua que tenga una relación con la finalidad a la que se destina su demanda. Una vez sacralizada mediante los ritos adecuados por el adivino, le servirá de protección y, con frecuencia, deberá honrarla con ofrendas y sacrificios para mantener su eficacia y que les sea siempre propicia.
HECHICEROS
En el hechicero, el curandero, el nganga o sacerdote especializado en consagrar los fetiches, y en tantos otros personajes, emparentados con las fuerzas espirituales y especializados en los contactos con los seres del más allá, hay una fuerza benéfica que se desprende de su persona y que sirve para aliviar, curar, orientar o instruir. La función protectora, terapéutica y adivinatoria son las características esenciales de la magia africana.
Estos grandes iniciados poseen facultades espirituales que les permiten, al igual que los Brujos, curar a los enfermos del cuerpo y del espíritu gracias a sus grandes conocimientos de los remedios naturales y a su capacidad psicológica, desdoblarse o salir del cuerpo físico, manifestarse al mismo tiempo en dos lugares distintos, fenómeno de la bilocación, leer el pensamiento, interpretar con clarividencia, pero siempre para hacer el bien. Están a la disposición de quien acuda a solicitar ayuda y actúan a la luz del día, es lugares accesibles para todo el mundo. Sin embargo, hablar de brujo en África es hablar de la magia negra, de las malas artes para dañar y perjudicar a alguien, de las invocaciones al demonio y de la práctica de ritos satánicos para conseguir sus malvados fines. Actúan de noche y a traición exigiendo a su cliente una elevada remuneración o haciendo que éste les permanezca sometido de por vida.
En muchas etnias africanas hay una máscara encargada de alejar a los brujos del poblado. Puede existir una confusión entre la terminología francesa y la española. Brujo es el “sorcier”, aunque normalmente esta palabra se traduce al español, indebidamente tratándose del África francófona, por hechicero. Lo que en español entendemos por “hechicero” sería más bien en francés “féticheur”, término cuya traducción no existe en nuestra lengua y que convendría traducir por “fetichero”. En los pueblos islámicos reciben el nombre de marabout, a un mismo tiempo, sabio, santón y curandero.
Nganga es el término empleado en gran parte de África, especialmente del África central. Se accede a Nganga después de una severa y minuciosa preparación durante varios años. La vocación se despierta, con frecuencia, a raíz de una iluminación transmitida por un Nkissi durante un sueño. Su periodo de formación tiene lugar en el bosque sagrado, fuera de las miradas de los curiosos, guiado por su experimentado maestro que le enseña a conocer las propiedades de las plantas, la psicología de los humanos y el comportamiento de los animales. Debe conocer las distintas composiciones de los bilongo (cargas mágicas) según la aplicación que hayan de tener, los rituales y sones musicales que acompañarán a las distintas ceremonias de curación, magia o adivinación así como un profundo conocimiento de la etnia, de su cosmogonía y de las prohibiciones que puedan pesar sobre la tribu. Las ceremonias suelen ser bastante aparatosas, en función de los fines que se deseen perseguir. El Nganga se pinta el rostro con los colores rojo, blanco y negro, al igual que las llamadas máscaras de hechicero Bakongo, revestido con llamativas pieles de animales y cubierto de cauris, plumas, cuerdas, candados, cuernos, amuletos y todo aquello que pueda impresionar a los asistentes.
Normalmente todos estos personajes dotados de poderes extranaturales ejercen su actividad por medio de figuras normalmente de madera portadoras de cargas mágicas y de numerosos amuletos que reciben el nombre de fetiches.
MASCARA DE HECHICERO
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ADIVINA
Relicario destinado a usos rituiales dentro del culto a los antepasados. Bella expresión de recogimiento y finura de líneas. Pçatina del tiempo.
FIGURA A LO JANO
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SACERDOTISA
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